FARO TLÁHUAC

Faro Tláhuac 

Comunidad Viva

La utopía
La utopía está en el
horizonte, me acerco
dos pasos, ella se aleja
dos pasos.


Camino diez pasos y el
horizonte se corre diez
pasos más allá. Por mucho
que yo camine, nunca la
alcanzaré.


¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.


Eduardo Galeano


Durante estos ocho años de vida de La FARO Tláhuac la Ciudad ha cambiado profundamente, desde la llegada del primer gobierno democrático electo en el Distrito Federal a finales de los 90s y del cual hemos atestiguado su fundación, expansión y ocaso, marcado por un momento sin precedente e histórico; la movilización de la comunidad cultural que sintiéndose extremadamente agraviada ha tomado la iniciativa de ser representante y no espectador de lo que se denominan las políticas públicas de un gobierno local, participando activamente en las decisiones que tienen que ver su propio progreso, y que actualmente se plantean como un Observatorio Ciudadano de Cultura. Sabemos son otros tiempos, sin duda el papel del ciudadano y las ComunidadES tendrán necesariamente que ser parte de lo que se define como uno de los pilares de Secretaria de Cultura del Distrito Federal: la gobernanza, que junto con la transparencia, rendición de cuentas y la eficiente administración de recursos conforman un ideario de gobierno.

En torno al concepto comunidad, existen una infinidad de definiciones tan ricas y bastas como las ComunidadES mismas y sus diversas expresiones; del pasado al presente se preservan y transforman, se fusionan e inter-actúan con sus iguales o sus opuestos como el caso de las ComunidadES originarias de México y América Latina que hoy transitan cómodamente por las ComunidadES virtuales. Decir comunidad es hablar de espacios y tiempos múltiples; conjuga lo singular y lo plural, presupone diversas lecturas y articulaciones simultáneas: se puede pertenecer a una comunidad local (pueblo, barrio, colonia) y a la vez pertenecer a otras más; comunidad estudiantil, comunidad académica, comunidad cibernética, comunidad utópica, comunidad cerrada, etc., si bien la organización es la base de las distintas ComunidadES, esta se da en torno al bienestar común de sus integrantes o de sus imaginarios.


Para Alfreo Poviña, sociólogo argentino, la definición de comunidad es más sencilla y práctica: “La forma de expresión más natural y orgánica de toda relación interhumana es la Comunidad, entendida como el agrupamiento colectivo que tiene entre sus elementos componentes un vínculo de unión de carácter espontáneo y natural”.


Las ComunidadES que se organizan por el bien común presente en los actos cotidianos de su día a día, asumen la oportunidad de transformarse en comunidades creativas, tienen claro que todo los esfuerzos del presente serán el camino para las generaciones que les precederán, ejemplo y práctica de la labor comunitaria que va más allá de los horarios y los compromisos formales ya que su naturaleza es transformadora.

Las ComunidadES Vivas, encendidas en sí mismas, capaces de asimilar procesos y generar los propios a partir de aciertos y errores, que acentúan sus fortalezas cuando la alta institución entra en crisis, debido a que sus alcances territoriales y cotidianos son más directos, ahí donde los liderazgos locales son reflejo de la historia y el trabajo permanente.

La FARO Tláhuac ha procurado durante estos 8 años de vida, una serie de acciones encaminadas a la creación de una comunidad viva en el interior de un floreciente bosque, hemos pasado por tiempos buenos y malos, luces y sombras nos han acompañado, bordeamos la censura y autocensura, asumimos las llegadas-ausencias-recuentros, pero sobretodo, tenemos el reconocimiento de todas (os) aquellos que nos han permitido desplegar nuestra labor y miradas en comunión; las ComunidadES a las que debemos nuestro respeto y nuestra admiración.

Martín González Mercado
LCP de La FARO Tláhuac
Y equipo que le acompaña
II-MMXIV

Casino sites http://gbetting.co.uk/casino with welcome bonuses.